El juego creativo gana protagonismo en el regreso a clases como motor del aprendizaje infantil
Con el inicio del ciclo escolar, el juego creativo se consolida como una herramienta esencial para acompañar el aprendizaje de niños y niñas. Esta actividad potencia habilidades clave como la concentración, motricidad y comunicación, beneficiando su desarrollo tanto en el hogar como en el aula.
Desarrollo de habilidades
El retorno a la rutina escolar implica nuevos desafíos para los niños: adaptarse a horarios, retomar hábitos de estudio, interactuar con otros y enfrentar contenidos académicos. En este escenario, el juego manual y sensorial se ha convertido en un aliado para facilitar esta transición, permitiendo que el aprendizaje ocurra de manera más natural, activa y significativa.
Entre las herramientas que han ganado mayor presencia en este proceso destacan las masas moldeables Play-Doh, un recurso de juego creativo presente en los hogares desde hace más de siete décadas y cada vez más integrado en espacios educativos. Su uso permite a los niños explorar, crear y experimentar libremente, fortaleciendo habilidades clave para el desempeño escolar.
"Las masitas son una herramienta sencilla pero muy valiosa. Al amasar, apretar y dar forma, los niños fortalecen los músculos de sus manos y dedos, lo que es clave para actividades escolares como escribir o recortar. Además, el juego con masitas permite desarrollar el sentido del disfrute y la exploración", explicó la psicóloga Maryori Saldaña.
A través del modelado, los niños desarrollan la motricidad fina, la coordinación bimanual y la concentración, mientras estimulan la imaginación y la expresión de ideas y emociones. Este tipo de juego favorece además la comunicación y el pensamiento creativo, aspectos esenciales para enfrentar el nuevo año académico.
Aprendizaje sin presión
Otro de los factores que posiciona al juego creativo como una herramienta relevante es su carácter libre y flexible. Al no existir una forma "correcta" de crear, los niños pueden equivocarse y modificar sus ideas, promoviendo la autonomía, la confianza y la disposición a enfrentar nuevos desafíos escolares.
"Una de las grandes ventajas que tiene el trabajo con masitas frente a otras actividades de juego es que, a nivel de motricidad fina, ayudan a que los niños desarrollen control, precisión y coordinación de manera natural. Y por el lado emocional, el accionar de amasar tiende a generar un efecto calmante, ayudándolos a soltar tensiones y concentrarse. Es un espacio seguro donde pueden crear, equivocarse y volver a intentar", añadió la psicóloga Saldaña.
El juego con masas moldeables ocurre en acciones simples: amasar, aplastar, mezclar y construir. En ese proceso, los niños pueden aprender de forma lúdica letras, números, colores y figuras geométricas, integrando contenidos escolares con experiencias sensoriales que favorecen la atención y el interés.
De esta manera, en el contexto del regreso a clases, el juego creativo se consolida como un apoyo clave para el aprendizaje infantil, Su integración permite que la experiencia escolar sea más motivadora, dinámica y alineada con las necesidades de desarrollo de niños y niñas.