Bad Bunny enfrenta demanda por $16 millones: mujer lo acusa de usar su voz en canciones sin autorización
Bad Bunny vuelve a estar en el centro de la polémica tras enfrentar una demanda por 16 millones de dólares por presunto uso no autorizado de la voz de una mujer en dos de sus canciones. La denuncia, que involucra al productor y al sello Rimas Entertainment, generó reacciones inmediatas en fans y medios.
Detalles del caso y origen de la polémica
La controversia gira en torno a un audio en el que supuestamente se escucha a Bad Bunny decir: "Mira, puñeta, no me quiten el perreo". Según la denuncia, la frase fue grabada por Tainaly Serrano Rivera en 2018, cuando el productor de Benito Martínez le solicitó hacerlo mientras ambos estudiaban en la universidad.
El audio terminó formando parte de las canciones "Solo de mí", del álbum 100pre, y "Eoo", incluido en Debí Tirar Más Fotos. La demandante, ciudadana puertorriqueña ajena inicialmente a la industria musical, aseguró que accedió a grabar la frase sin conocer el uso final que tendría en la música del artista.
"Al momento de la solicitud, no se explicó el propósito del audio. Tampoco se le informó a la demandante que su identidad sería utilizada y explotada comercialmente", indica la demanda presentada contra Bad Bunny. Según Serrano Rivera, el audio se convirtió en un gancho reconocido dentro del repertorio del cantante, lo que motivó la acción legal por presunta violación a la ley del derecho a la imagen de Puerto Rico.
¿Qué exige la demandante?
La demanda solicita $16 millones de dólares por daños y perjuicios, así como la retirada inmediata del audio de todas las plataformas y formatos donde aparecen las canciones. La acción legal no solo apunta contra Benito Martínez, sino también contra Roberto Rosado y Rimas Entertainment. Hasta el momento, el artista no ha emitido ningún pronunciamiento sobre la denuncia.
Además, este caso se suma a otra demanda en curso relacionada con el uso de la voz de la exnovia Carliz De La Cruz Hernández. En esa situación, presentada en 2023, se acusa al artista de emplear sin autorización la frase "Bad Bunny, baby" para un sample, lo que indica que el cantante enfrenta múltiples controversias legales sobre el uso de voces en sus producciones.
En conclusión, la demanda de 16 millones de dólares vuelve a colocar a Bad Bunny bajo la atención mediática, recordando la relevancia de los derechos de imagen en la música. Mientras los tribunales evalúan las acusaciones, el caso evidencia los retos legales que enfrentan los artistas al usar grabaciones de terceros, incluso en contextos informales.