Roly Ortiz, productor musical y fundador de Skándalo, atraviesa un momento difícil tras permanecer internado en el Hospital Cayetano Heredia. El artista fue sometido a la amputación de su pierna izquierda debido a una trombosis crónica que afectó gravemente su salud, generando un fuerte impacto físico y emocional.
Un proceso físico y emocional que afecta a su entorno familiar
Desde las afueras del centro médico, Pamela Flores relató el momento complicado que viven como familia y no ocultó la dificultad de afrontar este proceso junto al productor musical. En declaraciones para el programa América Hoy, expresó el impacto que ha tenido la situación en su vida cotidiana.
"Él ha tenido un desenlace bueno que... no sé qué decirte (...) Llevamos 12 años juntos y hemos pasado muchas cosas difíciles, pero esto nos sobrepasa bastante", manifestó.
Flores explicó que la recuperación de Ortiz no solo depende de lo físico, sino también de un proceso emocional complejo. El estado anímico del productor preocupa a su entorno más cercano, ya que atraviesa momentos de profunda tristeza y aislamiento.
"Es bastante duro porque, aparte de la situación económica y clínica, él psicológicamente está devastado. Él no quiere ver a nadie, está súper deprimido y no permite ni que la familia se acerque. O sea, no quiere que lo vean así", señaló con preocupación.
Aislamiento, dolor y resistencia a apoyo psicológico
Pamela Flores también reveló que Roly Ortiz experimenta episodios difíciles tras la amputación, incluyendo sensaciones físicas y alteraciones emocionales. Según contó, el músico presenta lo que los especialistas han identificado como "dolor de miembro fantasma", una condición frecuente en pacientes amputados.
"En realidad, no dice mucho, está como un poco ido. Me dijo que tiene pesadillas constantes. El dolor de la pierna que le han amputado, él siente que la tiene y le duele. Nos han explicado los traumatólogos que el dolor ya es el miembro fantasma, que es psicológico; entonces, se tiene que tratar psicológicamente", explicó.
A pesar de las recomendaciones del equipo médico, el artista muestra resistencia a recibir apoyo psicológico. Su esposa detalló que los especialistas han intentado intervenir, pero él mantiene una postura cerrada frente a cualquier ayuda.
"Nos han ido a visitar los psicólogos, pero Roly está un poco hermético. No quiere saber nada, no quiere que le hablen nada, no quiere saber nada de nadie. Ahorita está muy depresivo", concluyó Flores, dejando en evidencia la complejidad del proceso que enfrenta el músico tanto en lo físico como en lo emocional.
En conclusión, el caso de Roly Ortiz refleja el impacto de una enfermedad compleja en la salud física y emocional del paciente y su entorno. Mientras continúa su recuperación, su familia insiste en la importancia del acompañamiento psicológico para afrontar esta nueva etapa tras la amputación.

